Este libro en primer lugar, nos advierte sobre la importancia de saber escribir bien. Está comprobado que mucha gente universitaria o no, no sabe hacer un escrito. Esto es debido a que se deja de enseñar a escribir en el colegio. José Miró, intenta enseñar el método de la escritura técnica o expositiva.
Hay tres principios básicos en cualquier escrito:
Un documento presenta y explica una única idea. Por muy largo que sea lo que quieras contar siempre hay una idea controladora que es el eje del escrito. Todas las demás ideas serán subordinadas de ésta. Solo así tendremos un escrito coherente.
Ten piedad del pobre lector. Algo indispensable a la hora de ponerse a escribir es saber a quién va dirigido nuestro escrito. Tenemos que hacer que sea fácil de leer y no aburra, pero no todo el mundo tiene los mismos conocimientos, así pues debemos conocer a nuestro lector y escribir en base a él.
Reescribe, reescribe, reescribe. “A nadie le salen las cosas bien a la primera”. En cualquier ámbito de nuestra vida tenemos que practicar para que nos salgan las cosas bien y la escritura no iba a ser una excepción. No hay que tener reparos en ir atrás y borrar o cambiar todo lo que haga falta para que finalmente quede el escrito a nuestro gusto.
Cuando tenemos que redactar un informe, entregar un trabajo, etc. Es muy común buscar toda la información primero y al final cuando ya no hay casi tiempo comenzar a escribir, este es un error muy común que debemos subsanar, lo correcto sería escribir desde el principio.
Hay veces que nuestra intención es escribir sobre un tema y poco a poco nos vamos alejando de esta primera idea. Todo está sujeto a cambios y no hay que tener miedo a modificar lo ya escrito.
Si no estamos bien informados nos quedará un escrito pobre, debemos estudiar sobre lo que queremos escribir. Además hay que tener claro lo que se quiere comunicar y tomar una postura clara para no caer en el aseptismo.
Finalmente tenemos que pensar a quién va dirigido y en base a ello elegir el tono y tipo de lenguaje.
Una vez finalizado nuestro primer borrador revisaremos nuestro trabajo poniéndonos en la piel del lector y desde ahí analizar los posibles cambios y no tener miedo a hacerlos.
Otra cosa importante es hacer una introducción atractiva y una conclusión que tenga la idea controladora.
En ocasiones nos bloqueamos frente al papel en blanco. No es imprescindible tener una idea. Puedes empezar con una idea y terminar escribiendo sobre otra cosa. No hay que limitarse.
Existen 2 técnicas para sobrepasar el bloqueo y obtener ideas:
Escritura libre: escribir durante 10 minutos sin parar las frases que se ten vengan a la cabeza.
Torbellino de ideas: lo mismo pero en lugar de frases, palabras o ideas.
Después leeremos lo escrito para sacar ideas más interesantes. Una buena forma de madurarlas es preguntando a otra gente sobre ellas o incluso a ti mismo. Podemos organizarlas en nuestra mente paseando o explicándolas y luego hacer un primer guión de una página.
Lo esencial de este punto es identificar la idea controladora.
Un escrito no puede ser bueno si sus descripciones no lo son. Distinguimos tres técnicas de descripción: la observación, la definición y la clasificación.
Además no basta con tener buenas ideas sino que hay que corroborarlas. Algunas buenas formas de argumentación son las siguientes: añadir datos, apoyarse en trabajos previos y razonar.
Es importante que nuestra obra sea clara para que al lector no le resulte difícil de entender. Esto requiere mucho esfuerzo por nuestra parte.
Cuando no entendemos una frase porque es demasiado abstracta podemos realizar unos sencillos pasos para hacerla más legible:
1. Decidid quienes son los actores principales.
2. Decidid cuales son las acciones que realizan estos actores.
3. Haced que los actores sean los sujetos y las acciones los verbos de las oraciones.
Hay que saber usar las palabras justas y adecuadas. Para evitar la verborrea hay que usar el menor número de palabras posible e intentar evitar decir lo que el lector puede inferir fácilemente.
Un párrafo es la unidad mínima en la que se puede desarrollar una idea. Consta de dos partes, el tema y la discusión de este.
En un párrafo solamente se ha de desarrollar una idea, de otra manera pueden entremezclarse y convertirse en un texto confuso.
Además un párrafo debe constar de una punta o conclusión, pudiendo estar tanto al principio como al final, según proceda.
Para poner la guinda al pastel hay que usar unas técnicas visuales para hacer más legible un escrito. Algunas de estas son utilizar una letra bonita con un tamaño adecuado, amplios márgenes, interlineado simple o no abusar de la cursiva y negrita.
Es importante dividir el documento en secciones y subsecciones. El tamaño de la letra de estas será mayor cuanto más alto sea el nivel.
Hay 3 casos en los que es recomendable usar la cursiva: para introducir un cambio o novedad, para enfatizar una(s) palabra(s) o para indicar que se escribe en otro idioma.
Las notas al pie no deben ir de lado a lado de la página y su letra debe ser menor que la del escrito.
Las listas tendrán cohesión gramatical y serán consistentes y sangradas.
Las citas textuales serán cortas e irán entre comillas angulares. Si lo que importa es la idea, mejor usar perífrasis.
La bibliografía son las referencias usadas. Existen diferentes formas principales de indicar la citación. Se ordena alfabéticamente según el autor y no se numera.
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